Alrededor del 40 % de los empleadores de todo el mundo tienen dificultades a la hora de contratar a personas con las habilidades necesarias para los cargos vacantes, según una encuesta de la Comisión Internacional sobre el Financiamiento de las Oportunidades de Educación en el Mundo afiliada a las Naciones Unidas. Es muy probable que esta brecha se amplíe aún más si no se producen cambios sistemáticos en la educación. Se prevé que, para 2030, 2000 millones de empleos, cifra equivalente a la mitad de todos los puestos de trabajo disponibles en el mundo, desaparecerán debido a la automatización.

Al mismo tiempo, las tasas de matrícula en el nivel postsecundario han aumentado de manera espectacular en los mercados emergentes. Según el Banco Mundial, la mitad de la población de América Latina y el Caribe ha recibido algún tipo de educación postsecundaria. En África al sur del Sahara, la cifra llega al 9 % y va en aumento.

Los graduados pueden completar cursos rigurosos y recibir sus títulos en áreas con buen potencial de empleo, como los negocios, la economía y la atención de salud, pero a menudo carecen de las habilidades fundamentales para prosperar en una economía dinámica y basada en la información. Esta discordancia entre las habilidades que adquieren los estudiantes a través de la educación y lo que los empleadores necesitan puede frustrar las expectativas e inhibir el potencial económico.

El Foro Económico Mundial y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) indican que los cambios en los mercados laborales de las economías ricas provocados por el declive de la base industrial, el aumento de la automatización y la mayor demanda de trabajos digitales se están propagando a los países de ingreso mediano y bajo. Categorías completas de empleos en los sectores de la agricultura, los servicios y las manufacturas están desapareciendo debido a la propagación de la robótica y los software que ahorran mano de obra. Estas tendencias están cambiando gradualmente la vida laboral y seguirán transformándola para que las economías tengan que depender cada vez más de las tecnologías digitales.

La adquisición de nuevas y mejores habilidades —la enseñanza de nuevas habilidades y la mejora de las que ya tienen los trabajadores— puede solucionar alguno de los desplazamientos laborales inevitables a medida que la tecnología transforma los mercados laborales. Sin embargo, las universidades y los institutos técnicos pueden desempeñar otra función para atender las nuevas demandas del mercado laboral. Estas instituciones pueden reestructurar sus programas de estudio para que los graduados ingresen al mundo laboral como individuos productivos y empleables, con los conocimientos técnicos y las habilidades de empleabilidad que se necesitan para prosperar.

Cuando aumenta el conjunto de graduados y cambia la naturaleza del trabajo, la educación terciaria puede evolucionar para asegurar que los jóvenes licenciados tengan las habilidades relevantes para el mercado que combinan los conocimientos generales y técnicos con la empleabilidad. Las universidades pueden alinear mejor las habilidades con las demandas cambiantes del mercado laboral, para mejorar las perspectivas de trabajo de los nuevos graduados y generar condiciones para el crecimiento económico.

Con el fin de ayudar a facilitar esta transición en los mercados emergentes, IFC creó Vitae, que ofrece una visión completa sobre el grado de preparación de una institución para obtener resultados en materia de empleabilidad para sus estudiantes. La evaluación es una herramienta de aprendizaje que proporciona a las autoridades administrativas una evaluación con respecto a los marcos de referencia y recomendaciones sobre cómo mejorar significativamente los procesos e implementar las mejores prácticas de empleabilidad. IFC también apoya a las instituciones mediante servicios de capacitación y de asesoramiento práctico. Más información.