El Foro Económico Mundial ha publicado un conjunto de 10 habilidades en el lugar de trabajo, reconociendo que el 50 por ciento de todos los empleados deberán volver a capacitarse para 2025. Estas aptitudes son particularmente importantes en industrias de rápido crecimiento, como las tecnologías de la información y las comunicaciones, la atención de salud y los servicios de información, que dependen de las capacidades de colaboración y de adaptación de los empleados.

Para cerrar la brecha de habilidades no solo se necesita capacitación técnica adicional. Cada vez más, los empleadores quieren que sus nuevos empleados tengan un conjunto de habilidades básicas que han demostrado ser fundamentales para conseguir buenos resultados. Anticipándose al panorama laboral de 2022, el Foro Económico Mundial identificó 10 habilidades de empleabilidad esenciales (EES, por sus siglas en inglés) que los trabajadores tendrán que cultivar para ser eficaces en el cambiante y globalizado entorno laboral del siglo XXI.

Las siguientes habilidades transversales y para la vida práctica serán las de mayor demanda:

  • Pensamiento analítico e innovación
  • Aprendizaje activo y estrategias de aprendizaje
  • Resolución de problemas complejos
  • Pensamiento crítico y análisis
  • Creatividad, originalidad e iniciativa
  • Liderazgo e influencia social
  • Uso, seguimiento y control de la tecnología
  • Diseño y programación de tecnología
  • Resiliencia, tolerancia al estrés y flexibilidad
  • Razonamiento, resolución de problemas e ideación

Curiosamente, en un estudio realizado por LinkedIn se identificaron “habilidades humanas” similares — aquellas que aún nos proporcionan ventajas competitivas por sobre las máquinas — que son fundamentales para tener éxito. Incluyen todas aquellas enumeradas anteriormente, pero también la creatividad y la innovación, la solución de problemas complejos, la gestión del tiempo, la orientación al servicio y el liderazgo. Forbes agrega el aprendizaje activo con una mentalidad de crecimiento, criterio y toma de decisiones; la diversidad y la inteligencia cultural, y la capacidad de aceptar el cambio como habilidades blandas determinantes. A medida que las empresas dividen el empleo de manera diferente con un giro hacia la automatización de las tareas rutinarias, estas habilidades permitirán a los graduados aumentar el trabajo de las máquinas con confianza en lugar de temer ser reemplazados por ellas.

Sin embargo, dominar las habilidades blandas no es tan simple, puesto que, por definición, tienen una naturaleza más subjetiva que las habilidades técnicas y, a menudo, son mucho más difíciles de desarrollar. Preparan a los estudiantes para empleos que no existen, para tecnologías que no han sido inventadas y para problemas que aún nadie vislumbra. Vitae de IFC ayuda a las universidades a definir dichas habilidades esenciales en conformidad con los valores y las prioridades de la institución, establecer marcos de referencia para mejorar su aplicación y preparar a los graduados para trabajar en entornos dinámicos.

El concepto es incentivar a las universidades a evaluar su éxito en el desarrollo de estas habilidades menos tangibles, pero esenciales en sus estudiantes como un aspecto fundamental de sus estrategias de empleabilidad a largo plazo. Esto exige cambios en la mentalidad del cuerpo docente para que desarrollen capacidades en otros, además de transmitir contenidos. Solo entonces los estudiantes pueden liberar todo su potencial y transformarse en personas más capaces y con mayor capacidad de respuesta y resiliencia para contribuir a sus comunidades y al mundo.